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Amarme

Yo estaba convencida de que la preocupación por la propia imagen es un producto del sistema en el que vivo y que por lo tanto, no darle importancia era una forma de combatirlo. Pero he aquí una conclusión: la desaprobación que nos inculcan por sentirnos bien, usa la inseguridad como arma y la aceptación social como recompensa. Sin embargo, el cuidado que yo estaba desechando es el que nace del amor propio y busca complacerse a una misma.

Mirarme al espejo y pensar “I’m hot as fuck” es lo que he perdido y lo que ahora pienso recuperar.

Yo he sido una hater de los selfies y una crítica acérrima de la moda. Y estas actitudes están alimentadas por unos medios que incentivan el odio a la belleza y a la vanidad ajenas, con la misma vehemencia y al mismo tiempo que te incitan a perseguirlas como única meta real en la vida. Entonces, ¿en qué quedamos criaturas?

Por supuesto mi inseguridad ha sido tallada por muchas otras cosas, como el bullying de instituto, un (ex)novio machista o anécdotas como en la que una persona muy cercana me dijo que una mujer con el pelo rizado no puede ser guapa. Se refería a una cantante, no a mí, y supongo que por eso desde su punto de vista yo no tenía por qué sentirme ofendida. El pelo, todo un tema al que le dedicaré otro texto. (…) Buscando ayuda para sanar mi relación con la ropa di con blogs, artículos y vídeos muy útiles, pero también encontré joyas como “recuerda que es mejor insinuar que mostrar” o “el pelo liso es más elegante” y la famosa “si tu cuerpo tiene esta forma no te pongas esto”. Yo ya tengo 26 años y el feminismo me ha permitido crear una película protectora contra estupideces, pero temo por una persona más joven y con menos herramientas o información en las manos pidiendo auxilio a Google, y que éste le responda que tire todas sus camisetas de rayas horizontales y que el alisado japonés de 300€ es la solución a todos sus problemas.

Publicado por

Valentina Riveiro

Nací en la pequeña ciudad donde el mar se confunde con el río, y aunque crecí entre horizontes de ladrillos el agua siempre ha sido sinónimo de hogar. Escribo por placer, fotografío por evasión, hago cuadernos con cariño y viajo en arritmia. Todas mis madres comienzan por M.

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