Si necesitas alguna foto puedes ponerte en contacto conmigo.

Arriba

Levantarse siempre ha sido la barrera.

Para el cole, para el último repaso antes del examen, para el trabajo, para el trámite, para vernos, para empezar.

Levantarse siempre ha sido el reto.

Cada mañana, cada tarde, cada madrugada.

Vaga, perezosa, egoísta. Fátiga crónica, agotamiento, estrés, depresión. El abanico va del juicio al diagnóstico. De la incomprensión a la excusa. De la mirada ajena a la autoflagelación.

No recuerdo qué noche cosieron pequeñas pesas colgantes a lo largo de mis brazos. No sé en qué momento inyectaron mercurio y plomo para llenar mi cuerpo.

Levántate. Levántate. Levántate.

Ojalá estuviera enferma.

Levántate. Levántate. Levántate.

La cama es paraíso, mi mirada horizontal.

No voy a llegar.

Lo siento. Lo siento. Lo siento.

No te canses de mí, estoy curando.

Publicado por

Valentina Riveiro

Nací en la pequeña ciudad donde el mar se confunde con el río, y aunque crecí entre horizontes de ladrillos el agua siempre ha sido sinónimo de hogar. Escribo por placer, fotografío por evasión, hago cuadernos con cariño y viajo en arritmia. Todas mis madres comienzan por M.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.